Cuando el cliente se contacta con el profesional a los fines de alquilar un inmueble, se pone en marcha una maquinaria, es decir “engranajes”, que se van accionando unos tras otros con el único objetivo de cumplir con el propósito que fueron creados, por ello decimos que alquilar un inmueble, es todo un proceso. Y en las siguiente líneas intentaremos sintetizarlo a los fines de su comprensión.
Como primera instancia, como se menciona al inicio, el cliente se contacta con el estudio, y si se cuenta con un inmueble disponible, se avanza con los siguientes pasos. Pero aquí es necesario hacer una aclaración, porque la tarea en la mayoría de los casos no es tan sencilla, ¿saben por qué? Porque en Argentina el déficit habitacional afecta a 3.5 millones de hogares, y el 61% de los casos los encontramos en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe (1); por lo que estimado lector, si estás buscando una vivienda para alquilar y te encuentras en una de estas provincias, el panorama no es tan alentador. Sumemos a todo esto algunos datos más: por ejemplo en la provincia de Córdoba, en promedio, el 25% de la población alquila un inmueble.
El análisis de los por qué nos encontramos en este escenario tan complicado, exceden los propósitos de estas líneas, pero a grandes rasgos podemos mencionar las reiteradas crisis económicas que afectan al país, los índices de pobreza cercanos al 50%, rentabilidades por el piso y una nueva ley de alquileres que vino a desalentar aún más la inversión. Invitamos a leer nuestra nota sobre la actualidad del mercado inmobiliario.
Retomando el tema, una vez obtenido el inmueble disponible, se procede a mostrarlo (por fotos en esta etapa) y a solicitarle al futuro locatario (inquilino) y garantes, documentación personal y laboral, a los fines de identificarlos y analizar situación crediticia y patrimonial. En este punto recomendamos contratar una empresa de informe y análisis de riesgos, que son de público conocimiento. También en esta etapa, se presupuesta valor locativo, y gastos de confección de contrato y otros gastos que pudieran corresponder.
Superada esta instancia satisfactoriamente, procederemos a mostrar presencialmente la propiedad, y en este caso recomendamos que el profesional la visite previamente, a los fines de identificar roturas, desperfectos en el funcionamiento de los artefactos, aberturas, etc. y no menos importante, ventilarla.
Como etapa final, se deberá negociar entre las partes las particularidades de la contratación, que a modo de ejemplo podemos mencionar: que si se pinta el inmueble cuando se desocupa, o al iniciar la relación locativa, que si existieran mejoras realizadas por el locatario durante el plazo de la locación, cuál será el tratamiento y/o resarcimiento de las mismas, etc. Una vez acordados todos los términos del contrato, procederemos a su confección y posterior reunión con ambas partes, incluidas garantías, para su firma.
En resumidas cuentas, si seguimos este proceso para alquilar un inmueble, y llevamos adelante nuestra tarea de modo profesional, deberían reducirse las posibilidades de morosidad y/o conflictividad entre locador y locatario, las cuales, lamentablemente nunca podremos eximir por completo.

Esta entrada tiene 2 comentarios
Pingback: Nueva ley de alquileres, nuevos aumentos. • CAMILLONI & Asoc.
Pingback: Las partes de un contrato de alquiler de un inmueble • CAMILLONI & Asoc.