Esta discusión ha surgido en el marco del Consenso Fiscal 2022, un convenio marco, en el cual estado nacional y provinciales, acuerdan pautas a seguir para el próximo año calendario. En este sentido sería el gobierno de la provincia de Córdoba, quien debería tomar la decisión de cobrar o no dicho impuesto.
Impuestos a las herencias
Puntualmente en lo relativo al impuesto a las herencias, puedo decir que es un tributo que se viene aplicando desde el 2011 en la provincia de Buenos Aires. Las alícuotas en esta provincia son las siguientes: desde 1,6% para herencias menores a $616137,00 y un máximo de 6,4% para herencias de $78 millones o más.
Este tipo de impuestos trae ciertas complicaciones a la hora de establecer el sujeto obligado a pagar. En muchas ocasiones, los bienes se encuentran en una provincia, y el titular en otra jurisdicción. Esto último fue una de las causales por la cual se lo declaró inconstitucional primeramente en Santa Fe y luego se derogó definitivamente.
Particularidades sobre este tributo
Me parece importante aclarar que no es un impuesto que grave solamente a las herencias. En virtud de lo trascendido, este tributo gravaría las “transmisiones gratuitas de bienes”. Es decir que estarían alcanzados todo tipo de acto jurídicos gratuitos (como las donaciones, por ejemplo).
Finalmente puedo agregar que las herencias ya pagan una tasa –como lo es la tasa de justicia– que aquí en Córdoba se encuentra en el orden del 2% a aplicarse sobre el valor de los bienes, en todo juicio por el cual se reclamen derechos sucesorios sobre bienes. En este sentido, si tomamos como ejemplo una vivienda de $4000000, de las cuales ya quedan muy pocas, estamos hablando que en este caso el contribuyente deberá abonar nada más ni nada menos que $80000.
Y aquí seguramente un tributarista me hará la observación que no es lo mismo una tasa que un impuesto, pero al ciudadano de pie poco le importan los conceptos, si no más lo que termina afectando su bolsillo.
Reflexión final
A modo de reflexión propia puedo decir que en un país donde se han aplicado las mismas recetas durante muchos años (sin entrar en el terreno de qué color político “tiene la culpa”) me parece inoportuno debatir un nuevo impuesto. Sobre todo si nos ponemos a analizar los hechos que hablan por sí solos, la realidad se palpa a la vuelta de la esquina: hay malestar en la sociedad, el dinero no alcanza; y ni que hablar de los índices como el desempleo, la pobreza, la inflación, etc. Espero que algún día nos pongamos a debatir cómo generar más trabajo, en vez de pensar solo en subir o agregar más impuestos…

Esta entrada tiene 5 comentarios
Impuesto a los que más tienen
Gracias por leernos Juan Carlos. Saludos
La voracidad fiscal no tiene límites. Hay que mantener los privilegios de «la casta», como lo llaman algunos. Es irritante la desfachatez de los políticos que mientras se rasgan las vestiduras por «los pobres» los matan a impuestos. Cuando aprenderemos a votar?
Gracias por leernos. Saludos
Tu enfoque meticuloso y detallado en el análisis de este tema es lo que hace que tu comentario sea una contribución tan valiosa y respetada.